COOPERACIÓN LUANDA 2017

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Del 18 al 28 de Septiembre de 2017 hemos llevado a cabo el segundo Proyecto de Cooperación Optométrica Luanda. El Colegio Santa Marta, del popular barrio de Cazenga, nos volvió a servir de base de operaciones para repetir la experiencia vivida en septiembre del 2015.

Nuestro primer objetivo ha sido mejorar la salud ocular y visual de los pacientes a los que hemos revisado. La escasa infraestructura sanitaria, a la que solo un porcentaje mínimo de la población tiene acceso, hace que residentes de todos los barrios de Luanda, y de otras regiones como Malange o Cuanza Sul, acudieran a la sala que el Colegio había habilitado para realizar las exploraciones oculares con la esperanza de ver mejorada sus visión.

La comunicación con los pacientes no ha sido difícil, ya que muchos hablan el Portuñol (mezcla de portugués y español), no obstante contábamos con la inestimable labor de la dirección del Colegio, que en la gran mayoría de las ocasiones nos hacía de intérpretes.
Hemos realizado más de ochocientas exploraciones oculares y hay dos datos que nos han llamado la atención, el bajísimo porcentaje de pacientes miopes y el altísimo porcentaje de pacientes con pterigium.

Aunque en muchos casos los pacientes no habían utilizado gafas nunca o las habían comprado en los mercados callejeros, con lo que la graduación de las lentes no coincidía con sus necesidades,  en esta ocasión hemos tenido la alegría de volver a revisar pacientes que habían hecho la exploración anterior y acudían con sus gafas a una nueva revisión.

Tras llevar a cabo una graduación adecuada vamos a adaptar casi 600 equipamientos ópticos, que haremos llegar en el mes de febrero. Tanto las monturas como el mayor porcentaje de los lentes nos los han facilitado compañeros. Alguna casa comercial ha hecho pequeñas aportaciones.

En cuanto a las patologías, las más habituales son las asociadas a la exposición a la luz solar propia de los países ecuatoriales, al polvo en suspensión y a los problemas higiénicos. Estos factores pueden dar lugar a conjuntivitis, pterigium, cataratas y problemas cornéales por traumatismos.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como a nivel humano. Gracias

Juan Carlos Fraguas
José Orellana

 

Anteaneth

Anteaneth tiene 14 años, cuando pasó consulta su visión estaba muy disminuida, tiene una AV de 0,2 en ambos ojos. Cuando hicimos Queratometría , Paquiemetría y observamos con la lámpara de hendidura echamos de menos un topógrafo para determinar el grado de los queratoconos.

La madre nos dijo que la habían pasado por diferentes consultas en el país y lo único que le decían que se echará unas gotas para que pudiera recuperar la visión. La remitimos a una clínica oftalmológica con prestigio en Luanda para hacerla una topografía y poder valorar el queratocono. Nuestro asombro fue que no sabían lo que era un topógrafo, ni que era un queratocono.

Se habló con la familia, ellos se encargarían de conseguir el pasaporte y papeleo necesario para que pudiera viajar a Madrid. Una religiosa la acompañará en el viaje y proporcionarán su estancia aquí. En la clínica que colabora José (Lasik Center) mi compañero de viaje, le operaran y trataran asumiendo ellos los gastos. El 1 de febrero llega Anteaneth se siente una gran afortunada por esta posibilidad.

Gracias a todos en el nombre de Anteaneth que vais a hacer esto posible.

Matamba

La madre de Matamba en el 2015 nos pidió ayuda. Su hijo tenía pérdida auditiva. Nos proporciono una audiometría, ya que nosotros no llevamos equipo de audiología.
En Madrid enseñamos a tomar impresiones a una de las religiosas que están allí. Le proporcionamos el material necesario para hacer las impresiones y poderle fabricar unos moldes a medida. Posteriormente enviamos unos audífonos que nos facilitó Beltone.

Ahora en este viaje le revisamos y pudimos darle la tranquilidad suficiente para que use los audífonos de continuo. Él usaba los audífonos únicamente en el aula (para oír las explicaciones), no quería que se dañaran. La madre había fallecido y el padre le decía que cuidara los audífonos, si se los robaban o se le estropeaban se quedaría sin oír.

Matamba tiene 18 años ahora, usa los audífonos todo el día. Pues le dijimos que si se quedaba sin audífonos ya buscaríamos una solución. Fue muy gratificante verle la cara de felicidad con sus audífonos. Las religiosas comentan que el primer día que se puso los audífonos su cara por oír la radio, que tenían de fondo, era de gran felicidad y asombro por haber conseguido el objetivo que su madre no pudo ver.

Gracias Matamba

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